Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz

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Por CARLOS MARTÍNEZ SHAW

Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz, de Carlos Arenas Posadas. (Centro de Estudios Andaluces, 2016).

El presente texto es la transcripción de la intervención oral que hizo Carlos Martínez Shaw en el acto de presentación del libro de Carlos Arenas el pasado día 9 de febrero en el CICUS de Sevilla. La reproducimos tal cual tras la revisión del propio autor.

'Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz' (Carlos Arenas Posadas, 2016)

‘Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz’ (Carlos Arenas Posadas, 2016)

En primer lugar hay que comenzar agradeciendo a CICUS la hospitalidad con que hoy nos acoge en su seno  y, sobre todo, al Centro de Estudios Andaluces, hoy representado aquí por Alicia Almarcegui, persona de labor impagable que está realizando y publicando la revista Andalucía en la Historia, y editando sin descanso una ya muy numerosa serie de títulos indispensables para el mejor conocimiento de Andalucía y de los andaluces.

A Carlos Arenas lo conozco desde hace más de cuarenta años, desde que se produjo aquella “emigración cultural e historiográfica” que se hizo desde Sevilla a Barcelona, en los primeros años setenta, cuando un grupo de estudiantes sevillanos de Historia, inquietos e insatisfechos con la historiografía que primaba entonces en la universidad hispalense, iban en una especie de peregrinación a Barcelona a tratar de mejorar su formación en Historia Moderna y Contemporánea. Yo, en cierto modo, asumí el papel de cicerone en la Ciudad Condal y de introductor en los distintos departamentos de aquella por entonces muy viva universidad. Es evidente que aquellos años marcaron intelectual y vitalmente a aquel grupo de estudiantes, de tal modo que, en cierta medida, el libro que vamos a presentar aquí hoy es resultado también de aquella emigración, de aquella peregrinación cultural.

Carlos Arenas ha escrito, debo decirlo ya de entrada, un libro clave, un libro básico, un libro necesario. Ha escrito el libro que a mí me hubiera gustado escribir y cuyos muchos méritos voy a tratar enseguida de exponer. Hay que señalar antes que su autor tiene una dilatada experiencia docente e investigadora como profesor de historia económica de la Universidad de Sevilla, donde ha desarrollado también una larga labor de gestión, principalmente como decano de la Facultad de Ciencias del Trabajo durante trece años, hasta su reciente jubilación. Puede presentar además una abundante bibliografía, compuesta por más de cincuenta trabajos, esenciales algunos de los referidos a la Sevilla contemporánea, como La Sevilla inerme, donde retrata una determinada ciudad, la de los perdedores, que él ha sabido comprender muy bien a partir de la investigación histórica. También es un historiador de la empresa; ha escrito mucho, por ejemplo, sobre la historia minera de Andalucía, singularmente sobre las minas de Riotinto, uno de los grandes centros del capitalismo industrial andaluz y español; y también sobre  La Cartuja, la empresa de los Pickman, a la que ha dedicado en 2007 una monografía fundamental, La Cartuja de Pickman: la primera fábrica de cerámica artística y loza de España, 1899-1936, otra de sus grandes aportaciones a la historia empresarial. Igualmente ha escrito una Historia del Trabajo. Siglos XIX y XX, que más que un manual es un tratado y que constituye casi la única publicación existente en el mercado sobre la cuestión que se pueda utilizar con provecho.

Pero Carlos Arenas tiene también su dark side, su lado oscuro, dicho sea con humor. El lado más oculto de Carlos Arenas es que, además de buen historiador, es magnífico escritor de ficción. Son dos las novelas que suma en este capítulo de la narrativa: Las sierpes. Memorias de un periodista republicano, de 2012, y la que yo prefiero, la segunda, Cerca suena una descarga, de 2014, escrita en clave de thriller, sin duda una de las mejores novelas que se han escrito en Andalucía en el siglo XXI y cuya lectura aconsejo vivamente. Uno, si aprecia la historia de Andalucía o simplemente la literatura, no puede perderse ese placer.

El libro de Carlos Arenas, quien sabe combinar una excelente formación historiográfica con una sentida preocupación por Andalucía y además transmitir con facilidad sus investigaciones gracias a su óptima capacidad comunicativa, es de lectura obligatoria, por lo que dice y explica, para todos los andaluces. Y no sólo para los andaluces. Se trata de una obra extraordinaria que habla del capitalismo andaluz pero también del capitalismo español, de las bases frágiles sobre las que se ha construido este capitalismo español y las más frágiles aún del capitalismo andaluz.

Yo no podría aportar casi nada más a lo que dice Carlos Arenas sobre la cuestión. Es un libro hormigueante de ideas, repleto de sugerencias, con multiplicidad de lecturas, que te motiva e incita a reflexionar acerca de tus propias nociones sobre los asuntos tratados. Él fija esas ideas y las sintetiza, además, con frases de extraordinario acierto que resumen muy bien lo que quiere transmitir, todo lo cual tiene que ver con procesos históricos complejísimos. Un ejemplo es el capítulo que se titula De señores a señoritos: es muy difícil encontrarse con una expresión más ajustada para identificar un proceso histórico, pues eso es exactamente lo que ocurrió en Andalucía en el siglo XIX.

Hay que señalar también que estamos hablando de un libro de 650 páginas, con una ingente cantidad de notas a pie de página y una excelente bibliografía que demuestra que el libro está excepcionalmente fundamentado. El libro arranca de Carlos Marx, que se ve acompañado por una serie de autores que se encuentran  entre los más influyentes del pensamiento económico de los siglos XX y XXI. Ahí están Max Weber, Joseph Schumpeter, Paul Krugmann y Thomas Picketty, de los cuales ha extraído gran parte de su jugo teórico.

La idea madre del libro nace de dos autores, Daron Acemoglu y James Robinson, que han trabajado juntos y que han enmarcado su trabajo acerca del atraso económico en una perspectiva política, difundida a través de una gran cantidad de artículos pero sobre todo a través de un conocido libro de gran éxito, Why Nations fail. The origins of power, prosperity and poverty (“Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”). Este libro ha inspirado a muchos y concretamente ha inspirado la obra de Carlos Arenas. Y es que lo esencial es pensar que una problemática tan densa como es la problemática del desarrollo económico y social de Andalucía requiere finalmente una respuesta política, como bien dicen estos dos autores.


Es, por tanto, el capitalismo extractivo un fenómeno fundamental que Carlos Arenas explica como constitutivo de la evolución económica y social andaluza de los siglos XIX y XX y cuya virtualidad confirman los acontecimientos del último siglo e incluso los de este siglo XXI


Carlos Arenas trata también de captar el origen del atraso andaluz a partir primero de un solo concepto, que luego se extiende en miles de conceptos secundarios: es la noción de capitalismo extractivo, un modelo de capitalismo que se basa sólo en la potenciación de unos contados  sectores de bajo rendimiento, con aplicación de gran fuerza de trabajo, con muy bajos salarios, con escasa tecnología y con inversiones que no tienen la rentabilidad debida y cuyo producto además se marcha fuera de Andalucía para ir a engrosar los capitalismos de otras regiones. Por cierto que este análisis me recuerda mucho al que hizo Antonio Gramsci para explicar el atraso económico, social y político de su Cerdeña natal a fines del Ochocientos.

Es, por tanto, el capitalismo extractivo un fenómeno fundamental que Carlos Arenas explica como constitutivo de la evolución económica y social andaluza de los siglos XIX y XX y cuya virtualidad confirman los acontecimientos del último siglo e incluso los de este siglo XXI. El modelo de capitalismo secundario, subalterno, extractivo, se agravó a partir de la derrota de 1939. a través de una contrarreforma agraria, basada en los bajos salarios, basada en la represión generalizada del campesinado, basada en la existencia de un ejército de reserva (el lumpenproletariado marxista), lo cual produjo una acumulación de capital agrario, una parte de la cual se fue hacia las regiones o los países industriales del norte, del mismo modo que una parte considerable de la mano de obra del campo tuvo que buscar su supervivencia en la emigración no sólo hacia el norte de España sino también hacia la Europa próspera e industrializada.

La crisis financiera de 2008, que aparece fuera de nuestras fronteras y que nuestros políticos -y no sólo nuestros políticos- no supieron ver, ha sido una crisis insólita, tan fuera de lo común que casi nadie se dio cuenta de lo que se estaba fraguando. Pero dicha crisis demostró que el capitalismo andaluz era un capitalismo con pies de barro o, como dice el autor, «con pies de ladrillo y cemento». Por ello hay que pensar que los responsables del desarrollo subalterno de este capitalismo no se pueden buscar fuera de Andalucía, sino que, antes al contrario, hay que hallarlos dentro de la propia región. Son las minorías dirigentes andaluzas, las minorías adineradas andaluzas en gran medida las responsables de la marcha que ha seguido este proceso histórico. Nos dice Carlos Arenas que no tenemos que buscar enemigos exteriores, que no se trata de una colonización desde fuera, no: los primeros culpables de lo ocurrido son andaluces.

Y ello porque, en primer término, los recursos de la región han sido secuestrados por unos pocos. Así, Carlos Arenas nos habla del «secuestro del capital cultural». Antes de 1936, con la persecución de las experiencias laicas republicanas, aquellas que buscaban una mayor socialización del conocimiento, y después de 1939, con la depuración de los profesionales cuando no con los asesinatos masivos de los grupos opositores que disponían de una gran parte de ese “capital intelectual”. No por casualidad dedica un capítulo entero al papel de la Iglesia católica al haber sido siempre un elemento retardatorio, no sólo en España sino a nivel universal, pero muy especialmente en nuestro país con sus continuas reticencias hacia la cultura y la enseñanza pública, hoy manifiestas en esa empecinada resistencia contra la educación para la ciudadanía, en favor de una suerte de conocimiento irracional, repleto de mitos y fábulas, al que se califica confusamente de religioso.

Pero no solo hablamos del capital cultural. También se habla del capital social secuestrado por las castas dominantes que han marcado la vida de nuestra región. Un  capital social desvirtuado por fenómenos como el clientelismo, el favoritismo, o la utilización partidista de lo que viene a llamarse recientemente el “capital relacional”. Nos referimos, por supuesto, a los contactos que producen el amiguismo y el nepotismo como instrumentos para colocar en los puestos no a los mejores sino a los que pueden aprovecharse de esas relaciones. Véase al respecto el caso multiplicado del tráfico de influencias que ha corrompido la España actual, afectando incluso a las más altas esferas del reino.

Carlos Arenas y Carlos Martínez Shaw en en el acto de presentación de 'Poder, economía y sociedad en el sur' (CICUS, Sevilla, 9 de febrero de 2016)

Carlos Arenas y Carlos Martínez Shaw en en el acto de presentación de ‘Poder, economía y sociedad en el sur’ (CICUS, Sevilla, 9 de febrero de 2016)

Y queda el capital laboral. Ya sabemos que en Andalucía se ha jugado siempre con un altísimo nivel de desempleo, de bajos salarios y de acusada precariedad laboral, lo que ha producido una permanente inestabilidad que nos ha pesado desde hace ya mucho tiempo. De ahí la escasa demanda, la escasa capacidad de ahorro, de inversión e incluso, lo más elemental, de gasto, todo lo cual condiciona ese carácter subalterno del capitalismo andaluz.

Hace tres meses una gran personalidad de la vida política europea, Yanis Varoufakis, en un encuentro celebrado en Francia, pronunció una fase muy hermosa, que es una glosa de otra frase muy famosa que se pronunció en 1848: Un fantasma recorre Europa, es el fantasma de la democracia. Entonces era el fantasma del comunismo, ahora es el fantasma de la democracia. ¿Por qué? Lo dice también Carlos Arenas: la democracia es el enemigo de todas estas castas sociales, de todos estos capitalismos extractivos, de todas estas desigualdades internas, de todas estas situaciones de pobreza, porque la solución final es una solución política. Es en la política donde finalmente se desanuda todo.

Es verdad que, en el momento presente, Andalucía es una de las regiones que mejor se han defendido de los efectos perniciosos de las políticas de austeridad, una de las regiones que mejor han sabido conservar algunos de sus bienes públicos. Sin ir más lejos, ha conseguido preservar su sanidad pública, su educación pública, su cultura pública. Y esto ha sido posible porque ha habido una situación política que lo ha permitido, mientras que en otros lugares, donde la situación política ha sido diferente, los ataques reiterados y continuos contra la sanidad, contra la educación y contra la cultura pública han sido mucho más apremiantes y despiadados que en Andalucía.

Pero esto no es suficiente, hay que seguir adelante. No podemos quedarnos ahí, no podemos contentarnos con decir que “estamos mejor que otros” en estos campos. Hay que ir más allá, y esto es lo que nos ofrece en el último tramo el libro de Carlos Arenas. Hay que caminar hacia una soberanía alimentaria, energética y financiera en Andalucía. Necesitamos algo de lo que se llamó la “reforma agraria” porque precisamos de una actividad agropecuaria sostenible: Necesitamos un sistema financiero que no esté al servicio de estas minorías especuladoras, sino que realmente esté al servicio del conjunto de la población. Necesitamos un modelo productivo en el que haya fuertes inversiones intensivas de capital, las cuales permitirán rebajar el paro estructural, fijado en el 35 por ciento para una Andalucía en este extremo tristemente a la cabeza de las regiones españolas.


Este es un libro excepcional, la mejor síntesis escrita sobre el capitalismo andaluz de los siglos XIX y XX. Sus conclusiones se imponen por los sólidos fundamentos teóricos del autor, por la amplitud de su investigación, por la claridad con que expresa las ideas y porque hace un análisis de la realidad, no solo parcial o sectorial, sino auténticamente integra


Y, además, debemos ser conscientes, y en el libro se nos advierte, de que estamos en un fin de ciclo, de que no solo Europa ha dejado de ser una unidad política o una gran entidad social para convertirse ya sólo en un mercado común, sino que además esta Europa está dejando de ser una madre para convertirse en una madrastra, acosándonos continuamente a través de ukases donde se nos exigen recortes presupuestarios, donde se nos obliga a arruinar la calidad de vida de las clases trabajadoras y a conculcar sus derechos (conseguidos a través de una lucha muy dura y prolongada), donde se nos imponen ajustes (es decir reducciones drásticas) en gastos sociales, donde se permite el hundimiento de la inversión pública…

Carlos Arenas da al final unas escuetas ideas de cuáles podrían ser las soluciones. En primer lugar, hay que conseguir una mejor redistribución de ese capital, el capital económico, social, cultural, relacional. Y, en segundo término, hay que conseguir un desarrollo sostenible que evite el capitalismo especulativo basado en la construcción y el turismo. Hay que combatir esta orientación perversa de la política económica y hay que conseguir el despliegue de un capitalismo mucho más complejo, con inversiones mucho más intensivas. Y sobre todo ello, se impone una concienciación  política, pues la política siempre decide en última instancia los destinos de las sociedades.

Termino reafirmándome en lo dicho al principio. Este es un libro excepcional, la mejor síntesis escrita sobre el capitalismo andaluz de los siglos XIX y XX. Sus conclusiones se imponen por los sólidos fundamentos teóricos del autor, por la amplitud de su investigación, por la claridad con que expresa las ideas y porque hace un análisis de la realidad, no solo parcial o sectorial, sino auténticamente integral. En definitiva, porque practica la historia total que querían tanto Carlos Marx como los padres fundadores de la historiografía moderna, Lucien Febvre y Marc Bloch.

 

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Carlos Martínez Shaw es Catedrático de Historia Moderna en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en historia del comercio atlántico, de historia de Asia y de las relaciones de Cataluña con el resto de España. Autor de numerosísimos trabajos entre los que se citan los siguientes libros: Cataluña en la Carrera de Indias, 1680-1756, El sistema comercial español del Pacífico(1765-1820).