Encuesta sobre paro y precariedad en Barcelona (EPYPB). Informe sobre el desempleo 2017

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Por ASSEMBLEA DE TREBALLADORS EN ATUR Y BARCELONA EN COMÚ

Foto: Paul Boswell

Foto: Paul Boswell

El punto de partida de la encuesta fue la población desempleada registrada en las oficinas de empleo de Barcelona, en mayo de 2017; un total de 74.511 personas. Con una distribución desigual por distrito que iba desde los 11.993 de Sant Martí (16,1%) hasta los 2.874 (3,9%) de Les Corts. Un 46% eran hombres y un 54% mujeres, un 8% eran jóvenes menores de 30 años y un 18,5% extranjeros. Esta fue la base de la muestra.

La iniciativa consistió en la construcción de un cuestionario que se dispuso online. Los encuestadores disponían de una Tablet con la que iban introduciendo los datos proporcionados por los entrevistados en el programa de encuestas en línea Surveygizmo. La muestra, a pesar de algunas limitaciones, permite cubrir el grueso del desempleo, aunque algunos colectivos más desanimados o excluidos han quedado subrepresentados por no estar registrados o no acudir a la OTG donde se instalaron las mesas de entrevista. En total se validaron 1.404 cuestionarios que han mostrado una interesante variabilidad en la respuesta. El error muestral orientativo (asumiendo la selección aleatoria de los entrevistados) es de ±2,5% con un intervalo de confianza del 95%.

La originalidad del proyecto, es la de alcanzar el objetivo de investigación con la  colaboración entre académicos y especialistas, organizaciones, activistas e implicados. En este caso, algunos profesores e investigadores de la Universidad Pompeu Fabra, la propia Assemblea d’Aturats, l’Eix de Treballs i precarietat de Barcelona en Comú y los desempleados que se encargaron del trabajo de campo, hemos llevado a término una experiencia original y estimulante que no solo pretendía conocer, sino también sensibilizar, a los ciudadanos mediante la presencia en las calles con mesas y pancartas en los citados puntos de entrevista (OTG).


La originalidad del proyecto, es la de alcanzar el objetivo de investigación con la colaboración entre académicos y especialistas, organizaciones, activistas e implicados


Los objetivos principales fueron:

Conocer más a fondo población desempleada, no con la pretensión de tener toda la verdad, pero sí la de poner en duda los estereotipos y tópicos que la envuelven.

Aportar elementos de comprensión sobre la situación de desempleo que nos aproxime a la situación de precariedad del empleo, o a la de vulnerabilidad vital y familiar.

Estos objetivos se acompañan de una descripción del desempleo y de la precariedad de Barcelona.

­­­­­­­SITUACIÓN DE DESEMPLEO

El 89% de los entrevistados está en situación de desempleo, mientras que el 11% trabaja sin contrato.

En las 4 semanas anteriores a la entrevista el 80,4% de los entrevistados habían buscado empleo, de ellos un 2,2% su primer empleo; un 8,9% se puede calificar de desanimado; y un 10,6% no buscaba por otras razones.

En las 4 semanas anteriores a la entrevista un 23,9% habían realizado entrevista de trabajo; con un promedio de 2,2 entrevistas por persona.

El 84,8% podría incorporarse en 15 días si encontrara empleo.

El 65,6% de los entrevistados llevaba 1 año o menos desempleado. El 21,7% más de 2 años y un 15,6% más de tres años.

El 98,2% de la población entrevistada, con alta en SOC.

El 44% recibe prestación de desempleo, un 26,9% recibe prestaciones mínimas, un 29,5 no recibe ninguna (entre ellos el 62% lleva menos de un año sin prestación, un 38% con más de un año y, entre estos, el 21,5% con más de 2 años sin prestación).

El 63,2% ha sufrido otros episodios de paro en los últimos diez años (el 23% durante menos de un año, un 26,3 entre 1 y 2 años; finalmente el 50,7% más de 2 años, de ellos el 29% más de 4 años).

Los estereotipos sobre el desempleo

 1. ¿Los parados son descualificados?

La respuesta es no; o bien hay dudas más que  razonables para lanzar esta afirmación. A pesar de los estereotipos con los que se califica a los desempleados, no se trata de un grupo homogéneo formado solo por gente sin estudios ni cualificación o exclusivamente con trayectorias laborales inestables.

Es ilustrativo de esto el hecho de que el 32% de los desempleados entrevistados han alcanzado un nivel de estudios de bachillerato o FP2 y el 25% tiene titulación universitaria.


El 32% de los desempleados entrevistados han alcanzado un nivel de estudios de bachillerato o FP2 y el 25% tiene titulación universitaria


Del mismo modo, el 24% desempeñaban, en su empleo anterior a la etapa actual de desempleo, cargos directivos, técnicos y profesionales; mientras que el 49,2% desarrollaban tareas  de empleados de servicios y el 18,4% eran trabajadores manuales cualificados.

2. Los trabajadores estables –con contrato indefinido y a tiempo completo- están blindados y no les afecta el desempleo?

Hay fuertes indicios de que esto no es así. Hoy día tras las reformas laborales de Zapatero 2010 y, sobre todo, la de Rajoy de 2012, el contrato estable (fijo y a tiempo completo) no protege al trabajador.

El 40% de los entrevistados tenía antes del actual episodio de desempleo un contrato indefinido y, la mayoría de estos, además, había tenido un contrato a tiempo completo: 71,8%. Frente a ellos el 50% tuvo un empleo bajo diversas modalidades de contrato temporal y, el 25,6% contratos a tiempo parcial.

No obstante la exposición a la vulnerabilidad o la marginalidad, si nos aproximamos a ella en función del nivel salarial, es inferior entre aquellos que tienen niveles superiores de estudio o niveles ocupacionales más altos, respecto de aquellos con estudios primarios y poco cualificados o sin cualificación.

3. ¿Los hombres jóvenes sufren más el paro?

Si, en principio los jóvenes sufren más el paro, pero no olvidemos que los de más de 45 años representan un colectivo mucho más numeroso que el de las edades intermedias (entre 30 y 45 años).

Del mismo modo, el desempleo, comparativamente, afecta más a las mujeres, y también a los desempleados de más de 45 años. En el caso de aquellas personas más mayores esto puede deberse a su menor nivel de estudios, aunque en el caso de los jóvenes el nivel de estudios más alto no les salva.


En general, los jóvenes provienen de la precariedad, mientras los mayores proceden de empleos estables pero una vez los pierden su trayectoria de desempleo se torna más dramática


Sin embargo, en referencia concreta a la pregunta podemos observar que contrastando con los datos de desempleo (meses en el episodio actual y en los anteriores o cobro de prestaciones), los y las entrevistadas de más de 45 años ofrecen una situación más complicada que la de los jóvenes. En general, los jóvenes provienen de la precariedad, mientras los mayores proceden de empleos estables pero una vez los pierden su trayectoria de desempleo se torna más dramática.

4. ¿Los parados no son activos? ¿Esperan que otros les solucionen los problemas?

Que los trabajadores parados son activos y no se rinden fácilmente ante la adversidad del desempleo, lo muestran diferentes cuestiones:

El 80,4% ha buscado empleo de forma activa en las cuatro semanas anteriores a la entrevista; recordemos que de estos un 2,2% está buscando su primer empleo.

También el 24% ha realizado entrevistas de empleo en las últimas cuatro semanas.

Y a pesar de las dificultades, el desánimo, o el tiempo en la situación de desempleo, el 82,5% afirma que podría incorporarse a un trabajo en 15 días.

Por tanto hay voluntad de desempeñar una ocupación, pero hay dificultades respecto de las oportunidades de disponer de puestos de trabajo.

5. ¿Los parados no quieren hacer formación?

Esta es otra forma de expresar la voluntad de volver al trabajo:

El 53,1% ha realizado algún curso de formación ocupacional en los 10 últimos años. De estos el 27% solo un curso, un 43,3% dos o tres cursos, y un 29,3% cuatro o más cursos.

Del 53,1% que ha realizado cursos, el 61% opina que les ayudaron a encontrar empleo, y el 58,2% que dicho empleo estaba bastante o muy relacionado con la formación efectuada.

6. ¿Los desempleados no suponen un problema social grave porque la mayoría trabajan en la economía sumergida?

Este es un tópico que se repite con gobiernos socialistas y con gobiernos conservadores; a diferencia de lo afirmado por la propaganda gubernamental, en etapas de crisis económica desciende la ocupación informal. En el momento en que se ha llevado a cabo esta encuesta sólo un 11% confirma trabajar en un empleo sumergido.

7. ¿Los parados acostumbran a vivir de los subsidios y ello les acomoda a no buscar empleo o a no aceptar los empleos que les ofrecen?

Esta pregunta no solo responde a un estereotipo, es también una falsedad; sobre todo porque se afirma de un sector de población con niveles de renta bajos y con problemas económicos que conducen a la pobreza y la vulnerabilidad. En la encuesta realizada, solo el 43,6% de las personas encuestadas recibe la prestación contributiva de desempleo correspondiente al tiempo trabajado. Se trata, sobre todo, de personas que llevan poco tiempo en el paro y que cumplen todos los requisitos para percibirla. Pero el 26,9% reciben otras prestaciones (todas ellas siempre alrededor de los 426 € como máximo)  y el 29,5% no reciben ninguna; además, ambos grupos acumulan mayor tiempo en situación de desempleo.

8. ¿El crecimiento del desempleo no es solo porque la gente no quiere trabajar, sino porque cobra demasiado?

Los entrevistados en su empleo anterior trabajaban un promedio de 39,5 horas semanales; un 30,9% de ellos afirma que trabajaba más de 40 horas. Un 43,2% afirma que el contrato no se correspondía con las horas trabajadas. Entre ellos, el 65% además sostiene que hacía más horas, que no eran compensadas de ninguna forma. Recordemos también que entre los entrevistados predominan aquellos con un nivel medio y alto de estudios y los empleados cualificados (manuales y no manuales).


El paro empobrece económicamente, pero no convierte necesariamente a los individuos y miembros de grupos familiares en pobres personas; y, por tanto, la familia de una forma u otra es un apoyo de primer orden en un sistema de bienestar como el español


9. ¿La familia es el soporte de los parados?

 Sí, lo es, o al menos la encuesta muestra pistas de que continúa siendo un apoyo básico, incluso en la pobreza. A veces, sin embargo, esta afirmación también se presenta de forma estereotipada que, más o menos, se formula de la siguiente manera: si la familia sufre el paro y la precariedad de manera acusada, es una familia pobre, y la pobreza desestructura y margina.

En cambio, lo que se observa es que el paro empobrece económicamente, pero no convierte necesariamente a los individuos y miembros de grupos familiares en pobres personas; y, por tanto, la familia de una forma u otra es un apoyo de primer orden en un sistema de bienestar como el español, este sí realmente pobre.

Descripción de la composición de los hogares:

  • El 74,6% de los entrevistados comparte vivienda de propiedad o alquiler con familiares; el 14,4% vive solo. El promedio de personas en el hogar es de 2,56; el 51,8% de los hogares está formado por una o dos personas y un 20,3% son hogares de cuatro o más personas.
  • En el 29,7% de los casos hay niños menores de 14 años en el hogar; solo en el 10% se trata de más de dos niños.
  • En el 11,6% de los hogares hay algún familiar dependiente; por regla general, un solo dependiente (78,8%).
  • En el 46% de los hogares hay un solo adulto remunerado, además del entrevistado; mientras que en el 12% de los hogares se añaden dos o más adultos remunerados.
  • En el 36,6% de los hogares hay un adulto subsidiado.

Problemas de los hogares

El 10% ha sufrido cortes de suministros básicos (luz, agua, gas) en el hogar en los tres últimos años. El 36,7% ha tenido dificultades para pagar la vivienda habitual (hipoteca o alquiler). El 9,9% ha sufrido desahucio o amenaza de desahucio en los últimos 5 años.  El 40,2% de los hogares no ha podido permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada durante los meses fríos. El 12,7% de los hogares de los desempleados entrevistados no dispone de internet.

Los problemas de vivienda se vinculan con haber experimentado el paro con anterioridad; y, sobre todo, entre los que han experimentado más de cuatro años de desempleo en los 10 años anteriores. Pero la relación es más clara en el caso del cobro o no de prestaciones, en neto perjuicio de los que reciben otras prestaciones o ninguna. Los hogares con niños coinciden con los de mayor riesgo relativo de desahucio, al contrario de los que no tienen niños. Los más mayores, los inmigrantes, los que tuvieron empleos de corta duración o a tiempo parcial involuntario en el empleo anterior a la situación de paro, los afectados por bajos salarios. Todos ellos también tuvieron problemas en sus hogares.


Los inmigrantes buscan empleo en mayor medida tienen una mayor disponibilidad al empleo y acumulan menos tiempo en paro o han sufrido en menor medida paro en ocasiones anteriores y, no obstante, un menor porcentaje recibe la prestación contributiva


10. ¿Los inmigrantes se aprovechan del sistema y de las prestaciones de desempleo?

La encuesta proporciona material suficiente para dudar razonablemente de estas afirmaciones, que pretenden construir un sentido común insolidario que castigue a los desempleados y, sobre todo, a determinados grupos y colectivos de desempleados con clichés que tienden a la autoculpabilización, cuando no a la marginación. En general, hay cierta mayor proporción de hombres que de mujeres entre los inmigrantes; también son más jóvenes o, más exactamente hay menos población desempleada de 45 o más años. En cambio, mientras no hay diferencias sustanciales por estudios entre los desempleados de la muestra, según su nacionalidad, los inmigrantes tienen más efectivos en trabajos manuales y no cualificados (32,7% frente a 24,9% en el caso de los autóctonos).

Los inmigrantes buscan empleo en mayor medida (86,4% frente a 76,1% españoles). En general tienen una mayor disponibilidad al empleo y acumulan menos tiempo en paro o han sufrido en menor medida paro en ocasiones anteriores y, no obstante, un menor porcentaje recibe la prestación contributiva (33% frente a 39% autóctonos) y un 34% (frente a 24%) no recibe ninguna prestación. También reciben en menor medida las otras prestaciones (33% frente a 37% autóctonos). El estereotipo de que reciben prestaciones por el mero hecho de ser inmigrantes tampoco parece cumplirse.

Y todo ello repercute en su hogar, de manera que los problemas derivados son más acuciantes que entre las personas con nacionalidad española.

11. ¿El paro afecta más a los hombres que a las mujeres?

En la estela de otros estudios, este continúa confirmando que el desempleo afecta más a las mujeres que a los hombres. En el total de la población activa de Barcelona, las mujeres desempleadas (54%) predominan sobre los hombres.

El nivel de desempleo es más acusado entre las más jóvenes. Las mujeres tienden a alcanzar estudios de mayor nivel, pero ese dato no les salva del desempleo y es un indicador de discriminación, dado que el 29,6% de las entrevistadas tenía estudios universitarios, frente al 19,4% de los hombres. En el nivel de estudios primarios, los hombres son el 18,9% frente al 12,2% de mujeres.

En el terreno profesional se observa segregación por ocupación y sector. Hay más técnicas tituladas (9,2%) que técnicos (6,8); muchas más administrativas (20,5%) que administrativos (5,9%) y trabajadoras de servicios personales (16,1%) que trabajadores (5%). El desempleo en la industria o la construcción es más masculino (36,5%) que femenino (3,6%). Si agrupamos las ocupaciones por sectores, las mujeres en los servicios (60,6%) están mucho más afectadas que los hombres (35,4%).

Unas preguntas de escala sobre la relación entre trabajo y hogar nos aproximan al problema de la denominada conciliación de la vida laboral y familiar. Las diferencias no son significativas estadísticamente, pero la suma de “muchas veces” y “siempre” en cada una de las escalas permite observar variaciones de interés. Con distancias máximas en términos de doble presencia objetiva (necesidad de estar en el trabajo y en el hogar a la vez: 34,9% hombres, 65,1% mujeres) y subjetiva (piensa en el hogar o en las tareas pendientes cuando está en la empresa y viceversa: 29,2% hombres y 70,8% mujeres).


El desempleo afecta más a las mujeres que a los hombres (…) El nivel de desempleo es más acusado entre las más jóvenes. Las mujeres tienden a alcanzar estudios de mayor nivel, pero ese dato no les salva del desempleo y es un indicador de discriminación


12. ¿La salud es cosa de cada uno?, ¿una cuestión individual?

A primera vista, las personas desempleadas entrevistadas declaran que tienen un estado de salud generalmente bueno, aunque un 20,5% consideran que tienen una salud regular, y un 8,2% entre malo y muy malo. No obstante, se trata de un estado de salud peor que el del conjunto de la población de Barcelona.

Además, observando los detalles, un 32,4% de los entrevistados declaran haber estado nerviosos muchas veces o siempre en las últimas cuatro semanas. Asimismo, un 29,3% de los entrevistados señalan que en las últimas cuatro semanas se han sentido (muchas veces o siempre) bajos de moral, sin que nada les animara. También, a pesar de que comparativamente parece un problema de impacto algo menor, un 22,6% de los desempleados entrevistados declaran problemas frecuentes de sueño.

Los datos de la encuesta muestran una asociación entre la repetición de la experiencia de desempleo (haber estado en el paro anteriormente) y un peor estado de salud auto-percibida; el paro de larga duración (24 meses o más) permite observar que el 45,8 afirma tener una salud regular o mala y muy mala (16,7% estos últimos); mientras que en el resto de colectivos por permanencia en el paro se alcanza como máximo el 25%.

Finalmente, observamos una correspondencia entre el tipo de prestación y la salud, siendo aquellos que tienen una prestación contributiva los que declaran tener mejor salud (un 79,3% está bien o muy bien), y los que tienen una no contributiva, o no tienen ninguna, declaran estar comparativamente peor (solo un 58,7% y un 67,4% respectivamente están bien o muy bien).

13. Los desempleados y la acción colectiva

El 28% de los desempleados entrevistados ha participado en actividades de voluntariado, de contenido social, cívico o político a través de una organización política, movimiento o asociación, en el último año (promedio de 9,2 actividades en ese tiempo). Un 39,6% ha participado en huelgas o manifestaciones de carácter laboral, social o político en los últimos 5 años (promedio de 6,5 en los últimos cinco años).

14. Las demandas y opiniones de los desempleados

Al indagar en las visiones de los desempleados sobre los factores que explican el paro y la precariedad y las respuestas necesarias, vemos que no se culpabilizan de su situación como pretende la cultura hegemónica al respecto. Así, las personas desempleadas consideran que las principales causas del paro o la precariedad proceden del gobierno, de la desigualdad y de las empresas. Muy pocos, comparativamente, señalan las razones que culpabilizan a las personas o a los desempleados.

Del mismo modo, entre las medidas para acabar con los problemas derivados del desempleo, proponen aquellas en las que el estado juega un papel regulador importante, o bien que suponen un cambio sustancial en el modelo productivo con la subsiguiente transformación de la economía y las empresas.

Por lo que respecta a la plataforma reivindicativa de l’Assemblea de Treballadors Aturats de Barcelona, hay dos acciones que los desempleados consideran especialmente importantes, y que son señaladas por el 49% como prioritarias: son garantizar los derechos básicos de la vivienda, y el derecho al empleo.  A estas les siguen otras dos, sostenidas por un orden del 35-37% de las personas entrevistadas, que son el salario mínimo de 1000 € y la renta garantizada de ciudadanía. Más alejadas (24-29%), repartir el trabajo  y la derogación de las reformas laborales.

Conclusión final

Si los parados son activos, tienen cualificación, se forman y el contrato fijo no les protege ¿dónde están los problemas?

Hemos visto que el 61,4% de los entrevistados habían trabajado menos de dos años en su empresa anterior, y también que el 55,7% de los contratos en el empleo anterior eran de tipo temporal o inestables; que un 25,6% tenían contratos a tiempo parcial, la mayoría de forma involuntaria, es decir hubieran querido trabajar más. Asimismo, que sus salarios eran bajos, a pesar de que las jornadas estaban alrededor de las 40 horas y que, bastantes de ellos, hacían más horas de trabajo que las fijadas en el contrato, y que estas no eran remuneradas. Asimismo, alrededor de un 15-20% como mínimo sufría unas condiciones de trabajo vinculadas al riesgo psico-social. Del mismo modo, una buena parte de los parados afirma poseer capital humano (nivel educativo y ocupación-profesión).


Si en los inicios de la crisis de 2008, un problema importante lo representó el desempleo generado en la construcción y en buena parte de la industria, en la actualidad se localiza sobre todo en los servicios


Finalmente, aunque hemos comenzado por ahí, un buen número de los desempleados entrevistados, a pesar del tiempo en el desempleo y de recibir poca o ninguna prestación, se muestran activos buscando trabajo o altamente dispuestos a incorporarse a un puesto de trabajo.

Por todo ello se puede argumentar una conclusión muy diferente a la repetida por los medios neoliberales, que siempre se centran en la oferta de los trabajadores y en la necesidad de que se flexibilicen, es decir que se precaricen aún más. En este sentido, aunque pueda existir un núcleo reducido de desempleados de difícil ocupación o, incluso, que se resisten a ser empleados, el problema del desempleo no ha de buscarse en la oferta de los trabajadores, sino en la demanda: en el sistema productivo desplegado, que genera empresas y puestos de trabajo de baja calidad de empleo y condiciones de trabajo.

Y en este sentido, también se puede hacer frente a otro estereotipo. Si en los inicios de la crisis de 2008, un problema importante lo representó el desempleo generado en la construcción y en buena parte de la industria, en la actualidad se localiza sobre todo en los servicios. El alto número de empleados no manuales (aproximadamente las tres cuartas partes) en la muestra es un indicativo.

 

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Investigadores: Pere Jódar (CPIS-UPF), Mireia Bolíbar (GREDS-UPF), Sergi Vidal (CED-UAB)
Asesores: Josep Bel (Bcomú), Enric Pons (Bcomú), Laia Rosich (Bcomú), Diosdado Toledano (Assemblea de Treballadors/es en Atur de Barcelona)
Entrevistadores: Alejandro Ayaso, Marlon Daren, Carolina Fuentes Bolíbar, Salvador Hernández, Antonio Jiménez, Jennifer Jiménez, Joan Mestres, Hugo Ramírez, Sergio Rodríguez, Carlos  Rodríguez, Josep Lluís Sabaté,  Jusara Toppel Nicoletti, Isidro Valdez, Ramón Zarco.