UGTT y la Liga Tunecina de Derechos Humanos reciben Premio Nobel de la Paz 2015

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Por ANTONINO CARADONNA

n1_15_a“La noticia” me llega durante una reunión con Habib, responsable del sindicato UGTT para la protección de los derechos y asesoramiento de los funcionarios públicos de Gabes. Es uno de eso mensajes que lees en el móvil, dos o tres veces, para entender si has leído bien o te has equivocado. Hago una breve búsqueda en los periódicos en línea tunecinos, que confirman su veracidad, y me preparo a dar “la buena noticia” a mi interlocutor. Después de haber hecho sentar a Habib le comento que la UGTT, junto a la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (entidad socia de ACPP, a la que también respaldamos en Túnez) y otrasdos organizaciones que componen el cuarteto del dialogo nacional tunecino, acaban de ganar el premio Nobel por la paz. Le veo levantarse rápido, con un movimiento felino, difícil a verse en un hombre de su edad, para ir a avisar a sus compañeros de “la noticia”.

Veinte minutos después, terminada nuestra reunión de coordinación para la ejecución de un proyecto de apoyo a la creación y reforzamiento del empleo local liderado por Asamblea de Cooperación Por la Paz, apoyado por la UGTT y otras organizaciones sociales locales, los dos somos libres de dejar esa tarea cotidiana, y de manera diferente, pensar en el recorrido y trabajo realizado que ha llevado hasta este día.

Habib probablemente estaría pensando en los tiempos del antiguo régimen y los riesgos tomados para defender los derechos de los trabajadores, así como en las luchas y las manifestaciones contra una visión de la sociedad fundamentada sobre la religión y los enfrentamientos y contrastes con los islamistas radicales, y finalmente en ese último período de lucha sindical para el reconocimiento de los derechos del profesorado tunecino, durante el cual su sindicato ha sufrido cierto aislamiento de parte de otras organizaciones nacionales.

De mi parte, mi mente vuelve a los largos viajes en carreteras para llegar a pequeños pueblos del centro y sur de Túnez y las muchas reuniones nocturnas para organizar actividades de sensibilización sobre los derechos laborales y civiles en las zonas periurbanas y rurales de Gabes. Recuerdo también las charlas con mujeres trabajadoras del sector pesquero, su dignidad en la denuncia de las muy duras condiciones de trabajo, llevadas por decenas en pick-up de un pueblo a otro y finalmente al mar, para trabajar en la recogida de moluscos durante casi diez horas, cada día. No sé si “la noticia” habrá llegado ya a esas mujeres, tampoco estoy seguro que el reconocimiento del Nobel por la Paz a las cuatro organizaciones tunecinas les alegre como a Habib o a mí, pero lo cierto es que los miembros de la UGTT dedican su tiempo y sus esfuerzos a personas como esas mujeres, sin protección, para que sigan trabajando con dignidad, ayudando a la economía familiar, pero con mayores derechos y beneficios.

Terminada la jornada laboral y de regreso a Túnez en un microbús, escucho por los viejos altoparlantes de su radio, una y otra vez, la noticia del día, mis compañeros de viaje escuchan interesados y la comentan. Aunque mi nivel básico de árabe no me permita entender mucho, sí logro percibir algunas expresiones de satisfacción, mezcladastambién con la preocupación por el otro evento del día, el intento de asesinato de un diputado, entre los más importantes, del partido laico NidaTounes. En seguida, se escuchan las declaraciones de casi todos los partidos políticos tunecinos, condenando con firmeza ese acto de extrema violencia, aunque la impresión sea que algunos de ellos hablaran con menor sinceridad que otros. Túnez es eso también, grandes eventos en sucesión que llegan a alterar la normalidad de las vidas de las tunecinas y los tunecinos, quienes lidian por no interpretar con indiferencia la dimensión de esos históricos acaecimientos.

Dentro de unos años probablemente los análisis podrán ser diferentes, pero ahora todo apunta a que Túnez es una cancha donde se juega un partido importante en el panorama geoestratégico del Mediterráneo, y donde las fuerzas externas juegan un papel aún más importante que las internas.

La entrega del Premio Nobel a esas organizaciones de la sociedad civil dará a Tunez el merecido escenario, por un periodo de tiempo limitado, y dará a conocer más el trabajo que esas organizaciones desarrollan en el país. Ese tiempo tendrá que aprovecharse para estabilizar e institucionalizar aún más el rol social de esas entidades y permitirles tener más herramientas de cara a continuar incidiendo en una realidad que está cambiando rápidamente, pienso sobre todo en el acuerdo de gobierno de dos fuerzas políticas que hasta hace menos de un año estaban en posiciones opuestas, los islamistas de Ennahda y los laicos de Nidaa Tounes.

Todo eso es de fundamental importancia ya que la debilidad y la fragmentación del tejido social organizado y de las asociaciones tunecinas tiene raíces profundas que provienen de la época del régimen autoritario de Ben Ali, durante el cual no se permitió un desarrollo libre e independiente de las organizaciones sociales del país. Ese elemento es clave para entender el “vacío social” existente en esos últimos años en la representación social del pueblo tunecino, que ha sido justamente cubierto por la intervención y la labor de ese cuarteto de organizaciones, y en primer lugar de la UGTT. Algunas nuevas asociaciones han decidido apoyar y colaborar con ese cuarteto ganador del premio Nobel, de cara a reforzar la voz de la sociedad civil, pero muchas otras no han estado realmente activas o simplemente necesitan más tiempo y más apoyo para incidir en la realidad local, regional y nacional.

Finalmente, al hilo de lo anteriormente expuesto, anhelo que la sociedad civil organizada tunecina vuelva a tener la esperanza de cambio real y mejora de las condiciones de vida de la gente más humilde y de la clase trabajadora, aquella esperanza que algunos sectores de la población nunca han dejado de tener y sin la cual no hubieran podido representar el único ejemplo de transición democrática en los países árabes a partir de 2011.

 

[Antonino Caradonna. Representante de Asamblea de Cooperación por la Paz en Túnez: www.acpp.com]