A modo de presentación editorial

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Por CONSEJO EDITORIAL DE PASOS A LA IZQUIERDA

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Foto: Alan Turkus

Pasos a la izquierda, “a través de” la izquierda. Exploración de un territorio peculiar cuyos puntos cardinales es forzoso resituar, redefinir, porque las señales que emiten han perdido buena parte de los significados que pudieron tener en otras épocas históricas.

Tanteos. Ensayos. Cruces de caminos.

En un momento singular de la trayectoria tanto de nuestra democracia como de las que sentimos más próximas, nos ha parecido conveniente volver a poner sobre el tapete algunas cuestiones básicas, e interrogar sobre ellas a las distintas opciones políticas que se reclaman de la izquierda – la izquierda próxima como la remota, la radical como la moderada, la centralista como la periférica –, no para acordar programas comunes con los que acceder al poder, sino con el fin de reconocer los hitos, las piedras miliares que pueden estar invitando a seguir una dirección, a explorar un camino que recorrer solos o en compañía.

– Nos referimos al trabajo en primer lugar, trabajo en la acepción “fuerte” del término, no solo como empleo, sino como toda actividad – remunerada o no – socialmente útil. Trabajo “decente”, también, para emplear un calificativo que está impulsando iniciativas importantes en el contexto nacional e internacional.

– La aspiración a una vida mejor, a una sociedad cohesionada que ofrezca oportunidades de progreso personal y de autorrealización, en un marco de igualdad, de ciudadanía compartida y de libertad, no coartadas por leyes ni medidas discriminatorias por razones de raza, de religión, de creencias o de género.

– Muy en relación con el punto anterior, la condición femenina como “diferencia” que genera toda suerte de desigualdades concretas, y la lucha feminista por superarlas generando un eco que debe resonar con fuerza en todos los repliegues y todas las perspectivas de una sociedad aún injusta.

– La cultura como sustrato del autorreconocimiento social y como instrumento de emancipación. Cultura colectiva, compartida, y no privatizada y reservada a una elite. Cultura de puertas abiertas, que une, no que divide. Cultura popular en el sentido en el que también es popular la “alta” cultura: como expresión socialmente reconocida de civilización y de progreso.

– El desarrollo sostenible basado en el respeto escrupuloso y la conservación diligente del patrimonio natural del planeta, y en la utilización preferente de energías limpias y renovables. La ecología como línea roja que no debe ser traspasada por una economía de rapiña ni por la codicia de los mercados.

– El ejercicio democrático y el principio de la transparencia hacia dentro y hacia fuera, en la organización de las fuerzas de progreso y en el funcionamiento cotidiano de sus institutos.

– La llamada a un nuevo internacionalismo en una época en la que la dimensión europea y global de las políticas se ha hecho imprescindible en un mundo interdependiente. La conciencia de que no hay progreso si el progreso no alcanza a todos, como no hay prosperidad levantada sobre la miseria de otros, ni paz cuando coexiste con guerras “de baja intensidad”

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La propuesta de iniciativas adecuadas acerca de todos estos temas y otros relacionados con ellos, su discusión transversal, y la decantación de consensos amplios en torno a medidas, procedimientos y prioridades, serán, así lo esperamos, la forma idónea para dar pasos firmes en común que orienten y hagan más reconocible el territorio ideal que comparten las distintas izquierdas.

De forma que donde ahora aparecen islas diseminadas, se constituya más adelante un archipiélago de la izquierda sólidamente conectado por un tejido conjuntivo elaborado a base de proyectos y de horizontes que sean patrimonio un poco de todos.